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domingo, 15 de diciembre de 2013

Sacanta y El Arañado, Córdoba, Argentina

Sacanta es la segunda parada preestablecida. La historia cuenta que debido al inminente paso del ferrocarril, Miguel Ferrero se contactó con el ingeniero John Miller para que trazara el plano de un futuro pueblo, fue así como éste en 1910 procedió a mojonar cuatro hectáreas divididas cada una en diez lotes. Todo lo expresado supone que no estaba prevista la concreción del pueblo sino que éste nació con la llegada de la vía férrea, no existiendo acta de fundación del mismo, por ello en 1960 se reunieron el entonces jefe comunal y un destacado grupo de vecinos y establecieron al 29 de setiembre de 1910 como día de fundación de Sacanta en honor a San Miguel Arcángel, patrono del pueblo y a don Miguel Ferrero considerado su fundador.
De acuerdo con la Ley 5597 del 19 de setiembre de 1908, el estado le otorga permiso a la compañía FC Central Argentino para construir una línea que vinculara Villa del Rosario con Las Rosas en la Provincia de Santa Fe. Se encarga de la construcción del trazado el ingeniero John Miller quién es contactado por don Miguel Ferrero para que realice el primer loteo dentro de su propiedad, hecho que se lleva acabo según lo contado en el primer texto. Finalizado el año 1910 llegan los materiales para la construcción de la estación.
En la órden nº 53 del FCCA se constata que el 14 de mayo de 1911 queda liberada la estación del kilómetro 49 que pasará a llamarse Sacanta.
El tren pasaba dos veces por día, aproximadamente a las 6.30 rumbo a Córdoba, regresando por la noche y constituía todo un acontecimiento a juzgar por al cantidad de vecinos que se daban cita en la estación para ver su pasada. El tren traía diarios, revistas y correspondencia todos los días.
En Sacanta le han dado mucha importancia al arbolado, el pueblo es fresco y la sombra es estrella, la estación ha sido reciclada como terminal de ómnibus y museo, perdiendo algo de la identidad ferroviaria, pero por suerte el tanque de ladrillos luce espectacular.
Seguimos viaje hacia El Arañado, última parada, pero tan sólo nos detendremos para contemplar la escultura tan significativa de esos dos pumas arañando eternamente a ese árbol que resiste el embate.
Las 18.00 marcan el final de las paradas del viaje, habrá tan solo una más para recargar combustible. La entrada a la Provincia de Santa Fe por la RP 66, marca un gran contraste entre las calidades de las rutas.
Un grave accidente nos demora cerca de una hora y la tan temida RN 34 nos espera de noche con su tráfico infernal de ómnibus y camiones, las dos últimas horas son de tensión ya que los vehículos de gran porte y sus conductores en general dominan la escena y no respetan las velocidades mínimas, los radares y las dobles rayas amarillas.
Fueron 1300 kilómetros en dos días, agotadores pero tan fructíferos que quedarán por siempre guardados en la memoria visual y afectiva. Gracias Chester, el GPS humano a disposición para cualquier otra aventura.
Todavía quedan mostrar cuatro pueblos del proyecto Santa Fe, dos de ellos con sendas rarezas muy poco conocidas, así que allá voy.

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