Páginas vistas en total

sábado, 21 de diciembre de 2013

Cañada Rica, Santa Fe, Argentina

Poco se dice de los Pueblos Originarios que habitaban ésta zona, poco se dice y poco se sabe. Las tierras de la región eran ocupadas por el pueblo Querandí, ubicándose su núcleo principal alrededor del Arroyo del Medio. Narraciones de viajeros en travesía desde Buenos Aires hacia Córdoba hablan de páramos desolados, con una escasa presencia originaria, presencia cada vez menor a medida que el conquistador iba alejando a los grupos humanos cada vez mas lejos de sus asentamientos o caminos, claro total para el invasor la tierra no tenía dueño (según la ley impuesta), y cualquier presencia ajena detectada en sus "propiedades", debía ser desplazada hacia el afuera, y de pronto hubo tantos afuera que el originario se quedó sin adentro, provocando la reacción que terminó con las campañas militares que los asolaron por completo, habrase visto tanta insolencia....
El pueblo se formó a partir de campos pertenecientes a la sucesión Sánchez y López, con el tendido del ferrocarril y la construcción de la estaciones allá por el 1907, se fueron conformando en torno a ellas los primeros atisbos de asentamiento poblacional. Hasta 1938, los dueños de los campos no vendieron sus terrenos para la edificación urbana, de manera que el incipiente pueblo se constituía con precarias construcciones en barro, madera o chapa de zinc, quedando constituido para aquella época el esquema primario de agrupamiento.
La Compañía General de Ferrocarriles de la Provincia de Buenos Aires (la francesa), habilitó durante 1907 un tramo más de la línea que uniría la ciudad capital con el puerto de Rosario, cada varios kilómetros la empresa hacía construir estaciones, no sólo para el reabastecimiento de las locomotoras, sino también como lugares para solucionar cualquier desperfecto que éstos pudieran tener, y fue aquí en los campos de Sánchez que la Compañía decidió establecer una parada a la que denominó Cañada Rica, en alusión a la riqueza de los pastos naturales que dominaban la región.
Pasaba un convoy diario que unía Pergamino con Rosario, y otro tres veces por semana que unía a las dos ciudades puerto. Luego de la nacionalización el servicio lo pasó a prestar el Ferrocarril General Belgrano, hasta 1978 cuando se suprimieron definitivamente, primero los trenes de pasajeros y posteriormente los de carga, como lo demuestra el estado de las vías, que vías?.
La calle lindera al cuadro de la estación presenta varias sorpresas, un viejo cine abandonado y un surtidor de la era del plomo son algunas de ellas.
Pero el interés principal que motivaba mi visita a Cañada Rica era comprobar la historia de la famosa capilla que le da la espalda al pueblo.
Según relatos de Juan Simonovich, vecino e historiador local, el oratorio o capilla fue erigido por la familia Guevara allá por 1923, en tierras de su propiedad. Una primera impresión nos puede hablar sobre un desarrollo catastral posterior que hizo que el pueblo se consolidara a espaldas del templo, pero para Don Juan la historia era otra.
Cuenta que cuando los Guevara promovieron la construcción, al parecer ningún habitante de la zona quiso colaborar con la misma, entonces algo ofuscados decidieron que se ubicara con el frente hacia sus campos, dándole la espalda al incipiente caserío. Sea cual fuese la realidad, en verdad asombra la construcción en medio del campo arado. En su interior se observan imágenes de San Antonio de Padua y cuentan que poseía utensilios de oro y plata que se utilizaban para las ceremonias, pero que fueron robados en 1978.
Actualmente la capilla se ha transformado en un oratorio dedicado a la Virgen del Rosario de San Nicolás, promovido por Don Juan, junto con otros vecinos que cada año procesionan hasta la vecina ciudad bonaerense. La inauguración y bendición del mismo se produjo el 25 de febrero de 1993, y en ella participó el conocido padre Aparicio, en representación de la curia rosarina
La imágen actual es una réplica de la ubicada en el santuario nicoleño y el estado general del edificio empieza a demostrar que el furor inicial ha dejado lugar a cierto desinterés, ya que el interior desnuda deficiencias notables de mantenimiento.
El pueblo cuenta hoy con unos 750 habitantes, tiene colegio primario y secundario, una fábrica de columnas de cemento y desocupación cero, un orgullo exhibido por toda la comunidad.
Termina con Cañada Rica el pequeño viaje que cierra hasta aquí el trabajo sobre los pueblos de Santa Fe, prometí 30 lugares, llevo recorridos 27, faltan tres y falta sobre todo que el calor se aplaque un poco para poder cerrar la historia, ya que el sol de la pampa a las 2 PM, es bravo.
La historia de viajes continuará nuevamente en el blog ferroviario, allí volcaré la travesía Pampa al Sud, muchas fotografías se repetirán, pero el tenor del relato será diferente ya que cuenta en detalles el pasado de los trazados férreos.
Va el enlace.
http://arqueologiaferroviaria.blogspot.com.ar/

miércoles, 18 de diciembre de 2013

General Gelly, Santa Fe, Argentina

La Compañía General de Ferrocarriles de la Provincia de Buenos Aires comenzó a construir  en 1900 un ramal que unía la ciudad de Buenos Aires con Rosario, quedando inaugurado el servicio de cargas el 18 de diciembre de 1907, mientras que para pasajeros quedó liberado el 10 de enero de 1908, estableciéndose para una fecha contigua la creación de una Estafeta Postal.
El dueño de los campos por donde pasaba la nueva traza era Don Tomás Gill, y en su ánimo inicial no estaba la idea de formar un nuevo centro urbano dentro de su propiedad, pero la visión cambió cuando muchas personas comenzaron a pedir permisos precarios para establecerse en las zonas aledañas a la nueva estación, cediendo permisos para el establecimiento de los nuevos colonos cuando el ferrocarril quedó definitivamente liberado al servicio. El nombre inicial del pueblo fue Cristóbal Gill, en honor al progenitor del fundador, mientras que la estación pasó a denominarse General Gelly.
Pasaron los años y el 18 de junio de 1916 en base aun plano confeccionado por el escribano Juan White de San Nicolás, se remató el pueblo.
"Administrativamente y de corazón somos santafesinos, pero nuestra comunidad desarrolla casi toda su actividad económica y social en la Provincia de Buenos Aires". La frase que circula por las calles de Gelly tiene base de sustento, primero en la proximidad del mismo con el Arroyo del Medio, tan sólo 3 kilómetros la separan del límite interprovincial, y 40 de la ciudad de Pergamino y la segunda y mas grave tiene que ver con el pésimo estado de los caminos en territorio de Santa Fe, que muchas veces provoca que sus habitantes utilicen la red vial bonaerense y busquen como referencia la ciudad arriba mencionada o El Socorro, en vez de desplazarse hasta Santa Teresa o Rosario.
Los accesos son enripiados, o directamente de tierra y en caso de lluvia hay que dar todo un rodeo por territorio vecino antes de ingresar a nuestra provincia, el transporte público no accede, hace tiempo perdieron el tren y más recientemente el colectivo al caducar la Concesión Provincial Nº 5, adjudicada a la empresa Transporte El Veloz S.R.L.
Una rápida recorrida muestra un pueblo muy ordenado, con viejas edificaciones que lucen orgullosas la centuria transitada, la estación, la panadería, la escuela nacional 59, y mas cercana en el tiempo la capilla erigida en honor a Nuestra Señora del Rosario, abierta a la feligresía desde el 7 de octubre de 1963.
La estación es un un museo comunal, el viejo edificio de dos plantas ubicado enfrente, el Centro de Expresiones, las escuelas primaria y secundaria albergan poco menos de cien alumnos, la vida deportiva se desarrolla en el Gelly Football Club, pero a pesar de todo lo bueno, la media de la población ronda los sesenta y cinco años y ese dato no es para nada alentador, los jóvenes se marchan buscando estudios avanzados o trabajo y no vuelven, y el aislamiento se vive como un karma sin solución inmediata. Así entre la tranquilidad absoluta y cierta inquietud sin interlocutor, transcurre la vida en General Gelly, un pueblo de frontera que defiende su paz, peleando por la tan ansiada conectividad que motorizaría el desarrollo de sus 610 habitantes.
Pienso que Santa Fe está dejando que Gelly se caiga del mapa provincial, que silenciosamente la van empujando para que recorra esos 3 kilómetros que la separan de Buenos Aires y allí se quede, por favor, hagamos la obra de la RP 22S, dotémosla de transporte público, su gente no merece el aislamiento, nadie debe sentirse encerrado en su propio laberinto.

martes, 17 de diciembre de 2013

Oratorio Morante, Santa Fe, Argentina

En 1750 Don Juan de Pereda y Morante, recibió por méritos militares una franja de tierras que se extendía desde el Arroyo del Medio hasta el Pavón, formando dentro de esa superficie una estancia. Su esposa Doña Antonia del Pozo y Ximénez, de Pereda y Morante, hizo construir a la vera del Camino Real entre Buenos Aires y el Alto Perú, un oratorio dedicado a Nuestra Señora de los Remedios. Como era de costumbre hispana, el oratorio llevó el apellido materno del esposo. Para el mantenimiento donó tierras a familias humildes que entregaban una parte de la producción de sus tierras para los arreglos.
No se conoce la fecha exacta de la construcción del mismo, se estima que habrá sido para el 1770, su reconocimiento oficial data del 1826, y ha recibido arreglos en 1862 y 1902.
Doña Antonia en su testamento de 1810 deja constancia del oratorio que mantiene en su estancia y en el mismo redacta que dona 16 hectáreas al Obispado de Buenos Aires para que levante un pueblo. Así surgió el poblado, que nunca pasó a ser más que un caserío aislado, contado en la actualidad una población estable de unas ochenta personas.
Se cuenta que dada su cercanía al Camino Real, por aquí paso el General San Martín con sus Granaderos, rumbo a la Batalla de San Lorenzo, al igual que el General Manuel Belgrano, es más, hay quienes afirman que en parte tomó los colores del manto de la Virgen, celeste y blanco como fuente de inspiración para la futura bandera que enarbolaría a orillas del Paraná. En setiembre de 1840 pasó también el General Lavalle y el 7 de octubre de 1843 se produjo aquí un sangriento enfrentamiento entre originales y soldados al mando del Coronel Prudencio Brown Arnold.
A pocos kilómetros del lugar se alza la estancia Los Naranjos, propiedad de la familia Rueda. El 17 de setiembre de 1861, dentro del predio de la misma se libró la Batalla de Pavón entre los ejércitos de la Confederación Argentina al mando del General Urquiza y el de la separatista Buenos Aires, al mando de Mitre. La batalla comenzó a las 8 de la mañana, con el avance de las tropas porteñas, reforzadas por huestes al mando del cacique Baigorria (que habían pertenecido con anterioridad al ejército de la Confederación), el avance desbordó al enemigo, motivo que impulsó a Urquiza a usar su artillería, ocasionando fuertes bajas a los separatistas, lo que obligó al Coronal Arredondo atacar la infantería de la Confederación dispersándola. Fue en ese momento cuando entró en juego la temible caballería urquicista, poniendo en fuga a su contrincante y persiguiéndolos hasta el Arroyo del Medio donde quedó abandonada.
Hasta aquí la victoria era de la Confederación, pero al atardecer el General Urquiza emprendió retirada y ante ésto el mitrista General Rivas ordenó a la banda tocar Diana en señal de triunfo, a ver podríamos decir que Mitre ganó por abandono. En éste caso no se le puede atribuir al "ganador", el poder mediático que ostentaba cuando desde su diario, La Nación, mentía triunfos como el acontecido con el Cacique Catriel en Sierras Bayas, ya que el primer ejemplar del mismo vio la luz el 4 de enero de 1870, habrá sido oportunismo, más poder, mejores relaciones internacionales, una mala jugada del caudillo entrerriano, lo cierto es que el resultado fue muy influyente para los tiempos siguientes.
Muchos de los fallecidos en la batalla se encuentran enterrados en el camposanto lindero al oratorio.
En la década del 40, el General Perón y Eva Duarte pasaron algún verano en la vecina estancia del ministro Román Subiza, produciendo la visita de Evita a la capilla en ocasión de la misa dominical.
Las fiestas patronales suceden el segundo domingo de setiembre, hecho que convoca a multitud de fieles y grupos tradicionalistas.
Cabe consignar que tanto el oratorio, como el museo que funciona en la vieja escuela se encontraban cerrados y que no encontré a nadie en las cercanías para preguntar sobre como se podía visitar los mismos, hay cartelería, pero no hay personas encargadas de la custodia del lugar que pudieran abrir las puertas de los edificios para contemplar los interiores, mal, así no se atraen visitantes, mal.
Me voy satisfecho por el día y el color del cielo, que contrasta con los claros colores del oratorio, y me voy un poco enojado con las autoridades que tendrían que arbitrar los medios para mantener abierto al conjunto histórico.