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miércoles, 31 de julio de 2013

Carmen del Sauce, donde la historia se convierte en presente, Santa Fe, Argentina

La última salida por ciudades, pueblos y parajes de los llamados partidos históricos de la Provincia de Buenos Aires me motivó a intentar un rescate de nuestros sitios del sur santafesino, tan ignorados, tan desconocidos, tan poco divulgados a pesar de la rica historia que los atraviesa. El recorrido comienza en Carmen del Sauce, poblado ubicado a 40 kilómetros al sudoeste de Rosario que ostenta el mote de ser uno de los pueblos mas antiguos de la región, tiene 550 habitantes, 17 manzanas y esa sensación de estar detenido en el tiempo que lo hace tan atractivo.
La historia comienza con la creación de la Posta de Medina allá por el 1803, en el camino real que vinculaba Buenos Aires con el Alto Perú pasando por Cuyo, motivo por el cual el General San Martín pisó sus tierras durante 1819. En 1824 se crea el fuerte de la Horqueta del Sauce entre los arroyos Pavón y Sauce, con la intención de resguardar los emprendimientos agrícolas de los malones que azotaban la región, ay! por la historia oficial y la recurrencia sobre la imposibilidad de convivencia entre "los salvajes" y los prósperos emprendedores.
En 1864 un grupo de vecinos solicita el permiso para edificar una capilla, y se convoca a un agrimensor para que delinee una traza urbana en los terrenos donados por Domingo Molina y Bernardo García. Un nuevo trazado definitivo se lleva a cabo durante 1872, año en el que se inaugura una escuela para niñas y se nombra a un juez de paz. El pueblo se nutre de muchos oriundos de Santiago del Estero, combatientes de la guerra del Paraguay que fueron beneficiados con la donación de tierras por parte del gobierno provincial.
El nombre de Carmen del Sauce surge durante 1875 cuando un caballero dueño de una mensajería entre Rosario y Melincué dona una imagen de la Virgen del Carmen como resultado de una promesa referida al rescate de su hija y una sobrina de las manos de un malón que las había puesto cautivas.

Cuando todo hacía suponer que el pueblo se encaminaba hacia un futuro muy promisorio un hecho clave ocurrió para torcer esa expectativa bien fundada. Llegó el ferrocarril y los dueños de los campos por los que tendría que haber pasado el nuevo tendido se negaron a entregar fracciones de su tierra para tal fin, en cambio el matrimonio compuesto por Amador Acebal y María Saá Pereyra ofreció sus tierras para que el tren pase por sus fundos distantes tan solo dos kilómetros de Carmen del Sauce. Nació así el pueblo de Acebal y la decadencia que condenó al otrora pujante pueblo al silencio eterno que domina sus calles de tierra y sus edificios congelados en el recuerdo.
Durante 2001, la tranquilidad pueblerina se vio alterada por la llegada del equipo de filmación de Rosarigasinos, película interpretada por Federico Luppi y Ulises Dumont.

"Rosarigasinos, "gasó", "gasá", son distintos términos que identifican algo como que alguna vez existió un lenguaje extraño que Alberto Olmedo mentaba por televisión, que existía como modo de hablar practicado en Rosario. No se puede decir si se trata de un lenguaje, dialecto, jerigonza o argot. Podría parecerse a esto último si creemos en la teoría de que fue inventado por presos de la Unidad Penitenciaria 6 de calle Zeballos en Rosario, para encriptar sus mensajes frente a los guardiacárceles.
Algo sí se puede asegurar. Desde ahora, a partir de la película, el lenguaje se denominará definitivamente "rosarigasino", y formará parte del acerbo curioso y entrañable de esta querida ciudad."
La experiencia Carmen todavía me depararía otra sorpresa, y con ella el afán de seguir con la idea de buscar 17 historias más para componer un panorama de los pueblos del sur provincial, tan vergonzosamente desconocido para mí.

miércoles, 17 de julio de 2013

Las pinturas de Fiodor Giuseppino, San Antonio de Areco, Buenos Aires, Argentina

Desolación, crueldad y un devastador sentido de la soledad, estas son las palabras que suelen utilizarse para cualificar la obra del pintor moldavo-napolitano  Fiodor Giuseppino Schiacalzonne Romanoff. Como extraídas de una perversa e incalificable alucinación, las escenas plasmadas en sus cuadros remiten y reflejan la brutal consecuencia de un cotidiano urbano. Krustaszt Méndes habla de la macabra realidad que se incrusta en su propia mente y que origina trazos tan vibrantes como desgarradores. En un sentido mas general las pinturas de Fiodor Giuseppino tienden a capturar momentos que atrapan al espectador dentro de una hermética burbuja de sarcasmo y melancolía. Méndes habla en su obra "Dame dos positivos y un negativo" sobre la supuesta superficialidad e incongruencia en algunos aspectos de la obra de FGSR, pero en verdad de esta interminable locura surgen manifestaciones que contrarrestan el sinsentido de la pérdida del camino en contraposición de una ética ganada en un burdo escenario en donde ni la felicidad ni el dolor tienen sentido. 

El puente de los ciegos caminantes, San Antonio de Areco, Buenos Aires, Argentina

El Municipio de San Antonio de Areco se constituye allá por el 1856 y una de las primeras obras que se materializan fue el puente que vinculaba por sobre el río Areco la zona de quintas con el campo abierto.
Su construcción y posterior uso estuvo matizado por hechos no muy habituales para la época, por empezar en su materialización intervino la iniciativa privada ya que se emitieron acciones que estaban en poder de los vecinos que constituyeron el cuerpo de administración, luego podemos decir que fue el primer puente del país en el cual se cobró derecho de peaje, sí, así cuentan, parece que en una de sus cabeceras existía una garita con un cobrador y la circulación se efectuaba solo de día ya que de noche el puente permanecía cerrado, así sucedió hasta 1858 cuando el consejo de administración cedió su usufructo al municipio.
Pero quizás el reconocimiento mayor se produjo desde la pluma de Ricardo Güiraldes, ya que lo menciona en el primer párrafo de su obra cumbre Don Segundo Sombra, ahí podemos leer "En las afueras del pueblo, a unas diez cuadras de la plaza céntrica, el puente viejo tiende su arco sobre el río, uniendo las quintas al campo tranquilo".
Desde 1999 el puente viejo es MHN junto al Parque Criollo Ricardo Güiraldes. 
Caminar por el parque genera un estado de ánimo muy placentero, quizás por ese curso de agua tan quieto que forma un verdadero espejo, quizás por las cascadas, las pasarelas, los restos históricos, el puente rosado que domina la escena desde cualquier rincón, el otoño ocasional, todos los componentes en verdadera armonía muy cerca del casco histórico repleto de sitios para admirar y congraciarse.

martes, 16 de julio de 2013

Decimoquinta Estación. Memorias del Pago. San Antonio de Areco, Buenos Aires, Argentina

Mucho hay escrito sobre San Antonio de Areco, y como creo no poder aportar ningún dato nuevo,  solo me limitaré a compartir fotos y que estas fotos develen sensaciones.