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sábado, 23 de noviembre de 2013

De Bary, Buenos Aires, Argentina

El próximo pueblo a visitar se ubica sobre la RN 5, no tengo demasiada información sobre él así que será incógnita, el acceso es de tierra bastante maltrecha por una lluvia que ataca la región desde ayer, pero que momentáneamente establece una tregua para que pueda admirar las viejas edificaciones que se asientan en cada manzana de la pequeña comunidad.
La localidad de De Bary fue creada por decreto del gobernador de la Provincial en 1911, pero con anterioridad ya se registraban asentamientos en la zona, fuentes señalan que el pionero de la colonización fue don Servente Irazú quien había fundado un establecimiento ganadero denominado Mutiloa, nombre de su aldea natal, allá en el País Vasco. En 1908 adquirió tierras Teodoro De Bary, un inmigrante llegado a Buenos Aires en 1866 y socio del famoso banquero e industrial argentino Ernesto Tornquist.
La zona y la estación fue conocida con el nombre de Mutiloa hasta 1909, cuando la Dirección General de Corros y Telégrafos solicitó un cambio en virtud de la confusión que se producía con el pueblo de Metileo ubicado en la Provincia de La Pampa. El 8 de noviembre de 1910, De Bary solicitó al gobierno provincial la transformación de 2709 hectáreas de su propiedad en un pueblo, cuyas parcelas ya habían sido rematadas. La aprobación de la creación del pueblo llega el 19 de setiembre de 1909. El asentamiento contó desde su fundación con un sistema de aguas corrientes, un molino con depósito de 5000 litros de agua que aprovisionaban mediante cañerías tanques individuales de 1000 litros cada uno, toda una revolución tecnológica para la región.
Ya habíamos visitado la pequeña estación, ocupada por una familia que la mantiene en aceptables condiciones cuando buscando la calle de salida nos encontramos al final de un camino casi rural con esta joya arquitectónica.
La capilla Santa Marta tiene un aire a esos templos de la campiña inglesa enmohecidos por el tiempo y la neblina. En su interior, inexpugnable, yacen un vía crucis tallado en madera y dos cuadros pintados por un maestro elegido por la Infanta Isabel, desgraciadamente no había nadie en los alrededores para preguntar por la llave, tan solo una casa a medio construir que perteneció a un viejo cura retirado quién la empezó a levantar en un momento de esos en que nuestra economía cíclica entró en crisis, éste había dado por adelantado el dinero para su elevación, hecho que nunca ocurrió ya que la cifra entregada se licuó con la inflación del momento, anécdota contada por el párroco de la capilla de Pellegrini, poseedor de la llave, dato que llegó a mis oídos por la tarde, tarde de ese tercer día.
Nuevamente sobre la RN 5 y ahora en dirección a Pellegrini en busca de quizás una de las mejores municipalidades de Salamone, lástima la hora, mediodía, lástima el día, sábado, lástima la lluvia que dañó la frágil tierra de los caminos secundarios, mal presagio de antemano, pienso.

2 comentarios:

  1. Un registro "exquisito" el tuyo! La verdad, es un gran trabajo Rodo. Gran abrazo.

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  2. El picaporte que da inicio al trabajo, el picaporte que no abrió la puerta y me condenó a utilizar la imaginación y el Google.
    Abrazo.

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