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sábado, 30 de noviembre de 2013

Historias de sobrevivientes, Puerto Cuatreros (General Cerri), Buenos Aires, Argentina

Saliendo por el camino principal me crucé con varios restos de vías que seguramente correspondieron a desvíos o ingresos al frigorífico, unos pasos mas adelante se abre el camino que ingresa al chalet construído por el Ingeniero Huergo para el administrador del Sansinena, Paul Oliver, el parque fue diseñado y ejecutado por el arquitecto, paisajista y naturalista francés Carlos Thays, quién realizó casi la totalidad de su obra en Argentina. Entre sus trabajos más destacados se encuentran los Bosques de Palermo y el Jardín Botánico de Buenos Aires.
No quiero acercarme más porque el edificio está ocupado por las personas que llevan adelante la seguridad del predio, no es bueno forzar situaciones, más cuando la suerte ha estado de tu lado, sigo bajo una frondosa arboleda, paso por los talleres, el viejo surtidor que vaya a saber por que motivo no fotografié, y justo sobre el portón de ingreso libre me encuentro con la pequeña, la Kraus, tan importante ella que hasta tiene página de Facebook. "Amigos de la maquinita CAP"
La máquina en cuestión es una Kraus, número 4810, del tipo 0-4-0 T del año 1902, ella era una de las tres encargadas de arrastrar las formaciones que partían del Sansinena y llegaban con reses, cortes y menudencias congeladas hasta el Puerto Cuatreros, ubicado 3 kilómetros por delante. En 1948 se incorpora una cuarta máquina, una diésel mecánica marca Ruston, los vagones eran de caja de madera con dos ejes, desgraciadamente todo el material a excepción de nuestra amiguita fue rematado con diferentes destinos al terminar su uso. Actualmente existe un edificio destinado a museo que presumiblemente va a contener a nuestra oxidada heroína.
Salgo del predio y me encuentro con el ahora reciclado edificio de la Lanera Argentina S.A
En abril de 1905 se inaugura en Cuatreros hoy General Daniel Cerri, el lavadero de lanas y peladero de pieles Santa María, propiedad de la firma Soulas y Familia, habían pasado ya dos años de la instalación del frigorífico contiguo, hecho que impulsó a los propietarios a instalar esta industria destinada a recibir los cueros lanares, para lavarlos y acondicionarlos para su posterior exportación.
En 1929 el Soulas cambia su denominación por el de Lanera Argentina. En la década del cincuenta cunado se conforma la CAP, los herederos de Soulas y Flia, venden el paquete accionario y se quedan con Lanera Argentina, las dos empresas eran independientes pero el paquete accionario del Sansinena pertenecía al grupo Soulas. En 1973 deja de exportar lana y se dedica a ser una empresa de prestación de servicios.
La lanera le imprimió al paisaje ese espíritu industrial inglés con sus fábricas de ladrillos con techo a dos aguas y el grupo de viviendas contiguo también de ladrillos. Durante los noventa todas las alternativas pensadas para continuar con el funcionamiento de la planta fracasaron, conformación de una cooperativa, lavadero de polietileno y hasta visitas turísticas guiadas fueron emprendimientos que nunca prosperaron.
En 2001 el Banco de la Nación adquiere el establecimiento en remate y procede a su desguace (metáfora Argentina), durante 2004 el intendente de Bahía Blanca anunció la posibilidad de establecer un Parque Agroalimentario, para lo cual en 2008, compra la propiedad.
Al momento de mi visita el edificio se encuentra reciclado y espera ser ocupado como depósito de una importante cadena de electrodomésticos, de ahí que cuente con seguridad que hace infranqueable el acceso sin permiso previo de los actuales locartarios.
Me contacto con quién me devolverá a Bahía Blanca con escala previa en la estación Aguará, perteneciente a la línea a Carmen de Patagones, aquella vía que había cruzado camino al muelle.

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