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sábado, 23 de noviembre de 2013

Pellegrini, el edificio municipal, obra de Salamone, Buenos Aires, Argentina

La municipalidad se ubica sobre dos plazas contiguas desde las que parten cuatro avenidas hacia los cuatro puntos cardinales, la monumentalidad de la obra es similar a otras, Rauch, Pringles, Laprida, Guaminí, pero la gran diferencia es sin dudas la fuente que colocó sobre el ingreso, la fuente que contiene al edificio y que le otorga ese carácter surrealista.
Durante su estadía en Córdoba un film alemán lo conmovió profundamente, había ido con su mujer a ver Metrópolis al recientemente inaugurado cine de Valle Hermoso. Ésta película expresionista del cineasta alemán Fritz Lang es una alegoría futurista sobre la conciliación de clases en el marco de un estado represivo, de todas maneras el impacto mayor no vino por parte de la historia sino del marco escenográfico que mostraba la idea de ciudad del futuro con elevadas estructuras que le recordaron a su admirado Sant' Elía y al último trabajo de otro considerado, Rob Maillet Stevens, pergeñador de una arquitectura nueva de geometrías simples sin el amaneramiento del academicismo, líneas, planos y volúmenes atravesados por la luz que requerían materiales también nuevos, el hormigón armado, aceros, cromados y opalinas que posibilitaran dar esbeltez, brillo y color a las nuevas formas.
El futurismo o el expresionismo estaban mas cerca de la modernidad que la mirada retro y pasatista del neocolonial que había abrazado como acto rebelde ante la academia imperante, aunque tanto el rescate tradicionalista como la ruptura modernista servían para oponerse al acartonamiento academicista.
Sábado al mediodía, puerta cerrada, nadie en la plaza, luces apagadas, chance cero de poder ingresar al edificio, saco unas cuantas fotos al volumen, al edificio sumergido en esa fuente de las doncellas y me arrimo a la puerta principal para intentar capturar una imágen de ese interior inexpugnable, pero para mi sorpresa y sin haber dicho frase mágica alguna la puerta se abre y de repente todo el edificio estaba a mi merced, ingreso al hall central y desde una oficina contigua un caballero de gran porte me interroga sobre que hago ahí dentro
-Buen día y perdón por pasar, pero la puerta se abrió y no me pude resistir
-Buen día, anda sacando fotos
-Sí, estoy siguiendo la ruta de Salamone y creo que este edificio es su obra mas lograda a nivel de municipalidades (juro que no exageré)
-Ya lo creo, yo soy el contador de la Municipalidad y verá para nosotros no hay feriados, si quiere lo acompaño un rato así me despejo un poco
-Milagro en Milán, milagro en Pellegrini.
Visitamos una oficina común, el salón del consejo deliberante, los balcones, su despacho lleno de papeles, me recalcó la atención hacia el color del piso, distinto según el área de uso, el mobiliario original, lo macizo de los muebles, las bibliotecas y hasta algo insólito que pinta perfectamente el grado de obsesión que caracterizaba a Salamone, los picaportes. Desde afuera la superficie del picaporte es dura al tacto, con ángulos rectos muy marcados, señal que adentro nos espera una autoridad con la que vamos a tener que confrontar para poder solucionar el problema que nos aqueja, desde adentro la superficie es redondeada, suave, tersa, señal que el conflicto inicial fue atendido y "solucionado" por el funcionario de turno y nuestro estado es mas relajado.
La charla fue amena, ahí me enteré sobre el conflicto con el matadero y otras cuestiones que hacen a la pelea política diaria, intercambiamos visiones, hubo coincidencias y mucho agradecimientos.
Volví al exterior para tomar unas cuantas fotos más, para luego dirigirme al matadero, volví por la tarde de paso a la estación y ya cayendo la tarde, a la vuelta de la pampa vecina.
La idea del reflejo perfecto se había tornado casi una obsesión, recurrentemente volvía al frente de la fuente en busca de mayor nitidez, quizás la última toma tiene algo de eso, algo de dibujo en el agua, algo de magia y surrealismo.

3 comentarios:

  1. Me encana esta publicación Rodo! Ya sabes que, independientemente de los contenidos, para mi las imágenes son muy importantes, me crié entre ellas y sobre ellas eduqué mis ojos. Creo que esta fotografías tienen un gancho que hace parecer al lugar como si se tratase de un castillo francés! Un Versailles en Buenos Aires? Ja! Y eso no tiene que ver con Salamone, sino con tu "encuadre" y buen gusto para capturar la imagen. Bravo! Un abrazo.

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  2. Ahí dice..."me encanta esta publicación..."...por ahora no me encana nadie! Jajajaj (estoy estrenando notebook, y la verdad es que tiene un teclado que requiere de mucha presión al escribir, cosa que yo no ejerzo!). Me hizo gracia lo de "encana", tan curiosamente argentino, que lo debí justificar.

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  3. Já, pero podría pasar, ya que el autor es un tanto trucho y cada tanto viola la propiedad privada (todavía no declarada de interés social y fotográfica), en pos de alguna toma exclusiva, algo así como una especie de paparazzi arqueológico sin licencia para disparar (el obturador).
    Sierra Chica nos espera.
    Abrazo!!!

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