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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Cascada, Buenos Aires, Argentina

Antes de salir por la mañana, el dueño del hotel me escuchó hablar sobre la búsqueda de sitios abandonados, me preguntó si entre los pueblos que tenía agendado para visitar estaba Cascada, perdón?
-No, no lo conozco
-Mire creo que viven cuatro o cinco personas, quizás menos, dos mujeres seguro, una que cuida de la iglesia y la escuela, y otra que enviudó hace poco, sabe que pasó con Cascada
-No, si quiere cuente
- En 1978 se instaló en Coronel Suárez la Gatic, la empresa que fabricaba las zapatillas Adidas, muchos jóvenes de los pueblos de los alrededores se fueron para allá, mire creo que trabajaban mas de 5000 personas, bueno a los muchachos le empezó a ir bien, colocaron a los hermanos y terminaron llevándose a los viejos, para que no quedaran solos en el pueblo que comenzaba a quedar vacío, vaya y fíjese que muchas casas están tapialadas o sus ventanas están cubiertas con chapa, es porque adentro quedaron cosas, ese sí que es un pueblo fantasma
-Mudo
La empresa en cuestión quiebra durante la crisis del 2001, pero al parecer nadie volvió para Cascada ya que la desaceleración de la población es sumamente marcada, en 1991 contaba con 24 habitantes, 16 quedaban para 2001, y tan solo 11 en 2010, hoy, cinco, cuatro, tres..., dos seguro
Los exteriores de la iglesia y la escuela se hallan en muy buen estado, desgraciadamente nadie salió a nuestro encuentro como para buscar información y respuestas a preguntas urgentes.
La soledad se ha apoderado de la calle principal, con sus comercios, sus carteles, sus propagandas, la misma que atraviesa la estación apunto de ser fagocitada por los pastos altos o los interiores de algunas casas derrumbadas por años de silencio, silencio, esa palabra define Cascada, silencio.
En la entrada del pueblo unas maquinarias agrícolas denotan cierta actividad, la única que estaría en condición de aseverar.
Cascada dormirá esa noche nuevamente en silencio, como lo viene haciendo desde que sus jóvenes y después sus viejos partieran en busca de la nueva América, una mucho mas cercana en la distancia, pero tan cruel e injusta como cualquier situación que provoque abandono y desarraigo.
Vuelvo para Guaminí después de nueve historias atravesadas por el mismo denominador, ausencias y silencios.

2 comentarios:

  1. Qué fotos! Con la cruz como "incrustada" las primeras...y un último cielo que te deja sin habla! Bravo! Saludos, Rodo

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  2. A veces siento que las imágenes se repiten, que los cielos sobran, que las ruinas se multiplican, que los vacíos se superponen, pero siento también la necesidad de intentar rescatar los sueños inconclusos que quedaron depositados en un almacén que tuvo que cerrar por falta de necesidades o en la estación que murió esperando que pase su tren.
    Saludos, Patzy.

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