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lunes, 25 de noviembre de 2013

Primera Junta, Buenos Aires, Argentina

El cuarto día, domingo para ser mas precisos, amaneció muy nublado y con serias probabilidades de lluvia, este día, por ser de enlace era el único de todo el recorrido en que me permitía no saliera todo como uno esperaba, porque en verdad no esperaba mucho. Llegué a la nueva y muy confortable terminal de Trenque Lauquen y como podrán imaginarse, domingo, ocho de la mañana, ni la seguridad estaba presente, tan solo una madre con su hijo pequeño que esperaban desde anoche un colectivo retrasado que venía de Alaska rumbo a Papúa (Nueva Guinea).
Bar cerrado, boleterías para comprar pasaje a Bahía cerrada, museo del parque cerradísimo, ganas de escribir o leer nulas. Camino por Villegas buscando la Plaza San Martín y el primer asombro viene de la mano que en el casco céntrico todas las calles no son calles, son avenidas, todas arboladas, amplias, ventiladas, me contacto con alguien que me pudiera llevar a recorrer un par de pueblos cercanos y salimos por la RN 5 rumbo al E. La primera parada resulta ser Primera Junta.
El 2 de enero de 1894 fue aprobada la mesura de una colonia agrícola llamada Colonia Aitor, a principios del siglo XX, chacras pertenecientes a Trenque Lauquen y a las colonias Aitor y Zuaznabar que se encontraban junto a las vías del Ferrocarril del Oeste, conformaron un pueblo denominado Primera Junta.
Hacia la década de 1950, época de oro, llegó a acontar con 750 habitantes, hoy el poblado son unas cuantas casas dispersas y una gran planta de silos.
La estación está intrusada por dos acopiadores de Arkansas, dos osos grizzlys con caras de "que está pasando aquí", tímida explicación mediante y la aprobación por parte de oso-I para que puediera sacar fotos al edificio y las vías, pero no a sus cosas, sus cosas no eran otras que motores, puertas, tractores, autos, juguetes, gallinas, perros, cajones, cientos de autopartes, un cerdo, bombas extractores de agua, diez mil envases plásticos, cartones, un camión y dos pañales, todo en el mismo lodo, todos manoseados...
Las vías se encuentran operativas, su instalación corrió por cuenta del antiguo Ferrocarril del Oeste, luego Sarmiento, después de las nacionalizaciones de Perón y actualmente en manos del FerroExpreso Pampeano, quién mantiene los rieles pero nada hace con el resto de las instalaciones y en éste caso el cuadro de la estación se encuentra en pésimas condiciones, hecho avalado por oso-II, quién manifestó, un día de estos tendríamos que ordenar un poco...
Me voy conforme por la experiencia de haber estado en el lugar más desordenado que he visto en mi vida, lugar y moradores bizarros, combinación perfecta para no poder olvidad nunca más a Primera Junta.

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