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sábado, 8 de noviembre de 2014

Los mitos del cementerio de La Colina Doble, Villa del Mar, Buenos Aires, Argentina

Para el séptimo día estaba un poquito flojo de lugares, esto suele pasar cuando se sobrecargan los anteriores y para el final uno se relaja, que significa esto, significa que no tenía la más mínima idea sobre que hacer en ese séptimo día, sabía nada más que quería llegar a Tornquist para visitar el edificio de la municipalidad obra de Salamone y si se daba llegar hasta el hotel abandonado de Villa Ventana. El resultado de la jornada estaba signado por la suerte.
Justo en el cruce de la nacional 229 con el camino de ingreso a Villa del Mar, pueden verse detrás de un tupido monte de pinos y eucaliptos cientos de cruces iguales pertenecientes al viejo cementerio de  Double Hill, o Colina Doble como se lo conoce oficialmente.
La necrópolis resulta ser la perteneciente a la Base Naval de Puerto Belgrano, el primer camposanto que tuvo Punta Alta, un lugar envuelto en un mundo de leyendas y mitos populares, que la memoria local fue abonando pacientemente durante poco más de un siglo.
En este sentido la mitología popular asegura que el orígen del cementerio y el producto de sus blancas cruces sin identificar fueron como consecuencia de dramáticas situaciones vividas en los albores del Puerto Militar. Algunas de esas historias nos hablan de epidemias ocurridas en las postrimerías del siglo XX, o del naufragio de un buque alemán frente a las costas de la base, o de cientos de soldados muertos como consecuencia de la aplicación de una vacuna experimental. Que hay de ello entonces, veamos, lo cierto es que las leyendas siguen vivas y en constante crecimiento según pasan los años.
Mito 1 / La epidemia
Con respecto a esta versión se sabe por registros históricos que en la zona hubo dos episodios de viruela. Dicha enfermedad era muy temida por su capacidad de contagio, pero sobre todo porque a lo largo de la historia fue la causante de la mayor cantidad de muertes humanas.
En Punta Alta la primera aparición de la viruela se dio en 1905 y la contrajeron dos familias procedentes del Brasil, las mismas fueron aisladas y lograron sobrevivir. Años después en febrero de 1936 la enfermedad volvió a presentarse en el pueblo esta vez atacando a un número mayor de personas, sobre un total de veinticinco infectados, fallecieron cuatro. Como se ve la cantidad de muertes provocadas en ambas ocasiones no se condice con la cantidad de exhumaciones NN que a simple vista contiene el cementerio.
Mito 2 / El naufragio
En relación al naufragio la leyenda está abonada por la aparición de dos tumbas iguales con inscripciones en alemán. La consulta de las actas sobre defunciones nos informan que el día 8 de mayo de 1916 el capitán del buque Patagonia declaró el fallecimiento de Teodoro Rodolfo Walter, médico del citado vapor, producto de un accidente, unos meses después se produce el fallecimiento del capitán del Patagonia, producto del tétano. El Patagonia era un barco alemán que quedó inmovilizado en el puerto debido al comienzo de la primera guerra mundial en 1914, luego fue cedido a Gran Bretaña como reparación de guerra y terminó sus días en las costas chilenas donde encalló en 1933.
Mito 3 / La vacuna
Con respecto a al vacuna fallida se puede contar que en febrero de 1923, en el periódico local Nueva Época comenzó a circular la información, a pesar del silencio de las autoridades navales, que a 294 conscriptos de la clase 1902 se le habría aplicado una inyección preventiva contra el sarampión.
El doctor Riberolle, médico militar le habría inyectado un suero preparado por él a base de sangre de otros infectados con el agregado de otras sustancias no determinadas, comprobándose sus efectos de lamentables consecuencias 48 horas después., registrando los soldados temperaturas de 40 grados producto de una infección generalizada. En la enfermería dicho doctor alcanzó a operar a 84 pacientes, de los cuales se tiene registro oficial de 14 fallecidos, aquí la memoria popular tomó un hecho real y lo magnificó para justificar la cantidad de cruces sin identificar que guarda el silencioso cementerio de la Colina Doble.

Pero si gracias a los datos aportados por las fuentes oficiales se derrumban los mitos populares, entonces a quienes pertenecen las 120 cruces iguales y sin identificación que pueblan la primera sección del cementerio.
Un hecho que llama la atención es la cantidad de niños sepultados, según las estadísticas para el 1900 la tasa de mortalidad infantil en Argentina era de 122 por mil nacidos vivos, y esa cifra la podríamos trasladar y hasta aumentar en el contexto de la región para el 1901, año del inicio de actividades en el cementerio.
Según los registros de actas de defunciones el mayor número de fallecidos en ese período corresponde a niños y las causas, "nació muerto", asfixia o falta de desarrollo, como así también fallecimiento por enfermedades o complicaciones antes del año de vida, ese sería el contenido de las enigmáticas cruces blancas del camposanto, cientos de niños indefensos fallecidos producto del inadecuado desarrollo sanitario alcanzado por esos tiempos.
Más allá de los mitos populares tan ricos en fantasías la verdad indica que el abultado número de tumbas , más de 1200 que contiene el cementerio sería producto que fue la primera necrópolis local antes de la construcción del actual cementerio de Punta Alta, hecho acaecido en 1907, y que allí fueron sepultados todos los fallecidos en esos primeros 6 años, niños, civiles y militares.
La verdad, no ingresé al predio, aunque tenía la posibilidad de hacerlo entre los resquicios de la alambrada perimetral, pero un predio militar con prohibición de acceso atiborrado de tumbas sin nombre, no era la mejor opción para ese séptimo día, más aún cuando mi compañero de viaje no paraba de decir la frase "sabés donde te voy a llevar".... Por enésima vez voy a confiar en los locales, con la primera parada, desconocida para mí tuvo un gran acierto, ahora íbamos en busca de un puente y más allá de un castillo y luego iríamos a un pueblo que guarda una historia increíble, pero antes, no mejor después...y creo que nuevamente la suerte volvió a estar de mi lado.



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