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domingo, 24 de agosto de 2014

La Araucanía pampeana, Laguna La Azotea, Buenos Aires, Argentina

Para comprender cual fue el orígen de los primeros pobladores que llegaron a estas tierras nos debemos remontar a las épocas de las guerras por la independencia de 1810 y 1818. Dichas contiendas dividieron a la población de la Araucanía ya que algunas tribus se aliaron a los independentistas, otras cerraron filas con los realistas y las más numerosas tomaron una posición no intervencionista, mudándose constantemente a tierra segura. Algunas tribus chilenas vinieron para la zona de la pampa en donde abundaba la hacienda.
El Cacique Coliqueo vivía en Boroa, Temuco, allí su gente se dedicaba al cultivo de la tierra y el cuidado de sus ovejas. Se cuenta que cierto día llegaron parientes de éste lado de los Andes e invitaron a Coliqueo y su gente a cruzar la cordillera en busca de la fertilidad de la pampa, los visitantes le hablaron de la posición pro indigenista de Juan Manuel de Rosas que tomaría partida por ellos en caso de invasión, y que con ese propósito había establecido fuertes en Azul, Bahía Blanca y Junín, ante tal buena propuesta Coliqueo y su gente se dirigen en 1828 primero a Masallé y luego a la zona de médanos aledaña a la Laguna de Epecuén, teniendo como vecinos a los borogas, compatriotas suyos.
Durante 1836 Calfucurá atacó a los borogas con la anuencia de Rosas, Coliqueo escapa con su gente estableciéndose en la Laguna Pubué, allí conformó pareja y tuvo tres hijos, Justo, Simón y Antonio.
Cuestiones de política interna, guerras entre Buenos Aires y la Confederación más conflictos de éstas con los aborígenes hacen que se trasladen nuevamente a la zona de la Laguna Mar Chiquita en Córdoba, pactando con Mitre su unión al ejército de Buenos Aires en contra de la Confederación. Coliqueo y su gente tienen destacada participación en Pavón obteniendo el título de "buen cacique de indios amigos" y rango de Coronel en el ejército Nacional. La tribu de Coliqueo se asienta en el Oeste bonaerense y las fuerzas militares le prodigan atenciones en virtud de su actuación durante la "campaña del desierto".
El deseo del cacique era radicar a su pueblo cerca de Bragado o Junín, lejos de las invasiones, en terreno donado por el gobierno para fundar allí una comunidad.
En 1862 enterados que los Ranqueles preparan una invasión dejan el asentamiento en Junín trasladándose hacia el Sur, habiendo descubierto Justo Coliqueo el lugar ideal cerca de las Lagunitas y la Tapera de Díaz.
En julio de 1862 Ignacio Coliqueo le escribe a Mitre, gobernador de Buenos Aires su deseo de radicar a su gente en el lugar mencionado. En noviembre de ese año la tribu se instala definitivamente en el lugar signado.
Como pago por los servicios prestados a la causa, el gobierno de Buenos Aires le entrega a Coliqueo seis leguas cuadradas alrededor de la Tapera de Díaz en donde logrará establecer a la comunidad.
El 6 de junio de 1872 llega a la tribu un buscavidas que resulta ser Electo Urquizo, quién se establece con su negocio El Argentino, siendo el más popular entre los miembros del asentamiento.
En 1871 muere Ignacio Coliqueo en un confuso episodio con un gaucho al que perseguía luego de haber bebido en la pulpería. Su hijo Justo le sucede en el cacicato, debiendo soportar nuevos embates de las huestes de Calfucurá, que concluyen en la gran batalla de Bolívar cuando el pampeano es derrotado definitivamente, pero todo no había concluido allí, el 19 de setiembre de 1872 la tribu es víctima de otra gran invasión, produciéndose el saqueo de todos los toldos y el arreo de la población completa hacia el desierto.
Coliqueo es acusado de traidor, pero el fin último de la acusación era apoderarse de las seis leguas que le había otorgado el gobierno provincial. La vuelta al pago es dura, pero no se rinden a pesar de haber perdido todo lo que habían logrado acumular hasta ese momento.
Simón Coliqueo solicita la instalación de una escuela, hecho que se concreta en 1909, siete años después de su muerte. La tribu se repartió las tierras conformando sus chacritas e intentando vivir en una paz arduamente esperada.
Monumento que se erige a la entrada de la población, a las afueras, ahora no tan afuera del casco urbano de Los Toldos.
Raúl mi guía, que para mi sorpresa y orgullo es nieto de la matrona Guaiquil, aquella que trajo al mundo a la pequeña María Eva allá por 1919, lleva sangre araucana en sus venas y su orgullo se manifiesta durante el recorrido por los zigzagueantes caminos de la comunidad, él me llevará hacia la Laguna La Azotea y al que fuera cementerio de la comunidad, allí seguramente disfrutaríamos de la puesta de sol en medio de un sitio con mucha carga energética.
Las tomas del ocaso las obtengo al lado del Rehue, o lugar de paz, otrora cementerio, desgraciadamente el lugar no tiene el cuidado que el hecho amerita, pasa lo mismo con las viviendas de la comunidad, las cuales siguen en mucho caso siguen siendo ranchos muy precarios. Raúl me cuenta que muchos han debido marcharse ya que sus parcelas han sido "usurpadas" por gente de la ciudad que aprovechándose de la carencia de papeles han comprado a precio vil una tierra económicamente muy valiosa, me cuanta también que se está tratando de revertir la situación pero que hay poderes subterráneos que pueden más que las leyes y los gobernantes bien intencionados.
Kolükew o "el que es rubio" en mapudungun
fue un lonco mapuche descendiente de Caupolicán
Nos ganó la noche y quedaron afuera del circuito el centro energético de La Olla y el Monasterio sobre la 65, imposible hubiéramos necesitado las 24 horas del día y de la noche también.

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