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domingo, 24 de agosto de 2014

Los Toldos y los primeros años de María Eva Ibarguren de Perón , Buenos Aires, Argentina

El post dedicado a Los Toldos estará dividido en dos, en la primera parte me centraré en relatar las vivencias dentro del casco urbano, estación, iglesia, plaza, casa museo de Eva Perón y en el segundo todo lo concerniente al asentamiento proveniente de la araucanía localizado a escasos kilómetros de la ciudad.
Parte del material referido a la localidad como así también a los años de Eva en la ciudad y la historia de Coliqueo y su gente está extraído de los trabajos del Profesor Daniel Alberto Chiarenza, el blog de la Manuela Molina, información oficial de la casa museo y el boca a boca, y por suerte en Los Toldos todos tienen algo para decir, a favor o en contra, con muy pocos tonos de grises.
Empezaré hablando de la extraña historia de Don Electo Urquizo, fundador de la ciudad. El caballero nació el 8 de febrero de 1847 en Monteros, Tucumán, hijo de una modesta empleada doméstica que tuvo que abandonar sus labores para dedicarse al cuidado de su hijo, con el tiempo y las necesidades no resueltas, su madre lo entrega en manos de Don Telésforo García, un tendero de buena reputación que le enseñará a cocinar, planchar, ordeñar y hasta hacer queso, a los quince años se lanza a la aventura partiendo rumbo a San Juan, que al final no resultó de su conveniencia y regresó a Monteros para abrir un almacén que también resultó en un fracaso.
Su sueño siempre fue ir a Buenos Aires, era inquieto, unitario y partidario de la política de Mitre. En junio de 1868 se despide de todos sus afectos y se unió a una tropa de carretas que se dirigía a Rosario, caminó 56 días hasta Villa María desde donde tomó el tren hasta la ciudad puerto, pero como allí no consiguió trabajo decidió irse a Buenos Aires...a pié. En Buenos Aires tampoco encontró lo que buscaba y tomó el trabajo que le propuso un suizo, la cosecha en Chivilcoy, se instaló allí, conoció a su compañera de toda la vida y se ganó la vida como mercachifle, se trasladó a Bragado y terminó refugiado en los toldos de Coliqueo cuando en una salida de ventas fue sorprendido por las huestes de Calfucurá.
Donde menos lo pensaba Don Electo halló su lugar en el mundo, se transforma en un activo pulpero en el dominio de la araucanía pampeana, su boliche El Argentino era centro de reunión de la tribu, hasta que fue atacado por los ejércitos de Namuncurá y en un santiamén perdió todo lo conseguido hasta ese momento.
La "conquista del desierto", benefició a Electo quién pudo establecerse nuevamente con El Argentino, aunque su meta siempre estuvo centrada en Buenos Aires, hasta que un hecho cambia todos sus planes.
En el año 1890 las Cámaras Legislativas Provinciales le aprueban al FCO la extensión de la línea ferroviaria entre Bragado y Lincoln. Como vimos en el post dedicado a Montelén, Urquizo utilizó todos sus recursos para que la línea pasara por sus campos y decidiera radicar en ese lugar una estación intermedia. El 2 de noviembre de ese año funda Los Toldos, al año siguiente llegan las vías y con ellas la mesura de las cien cuadras destinadas al futuro emplazamiento, llamó Rivadavia a la plaza y San Martín a la arteria principal, forestó y participó en la ubicación de los edificios públicos con los que contaría el nuevo pueblo.
En 1907 muere su amada compañera y en 1917 fallece en la casa de la calle Saavedra, en... Buenos Aires.
La Iglesia Nuestra Señora del Pilar, la Plaza Rivadavia que conserva parte de la forestación inicial de Urquizo, el Memorial a los desaparecidos toldenses, ventanas centenarias, hechos todos que hacen que sea un placer caminar con paso tranquilo por sus calles.
A continuación siguen la tomas referidas a la estación del FCO/Sarmiento, quién recibe a la formación semanal con destino a General Pico, procedente de Once con cambio de equipo en Bragado.
El edificio se inaugura en 1893, en terrenos donados por Don Electo Urquizo como parte de la ampliación del ramal ya existente a Bragado y con destino a Lincoln. Circulan también cargueros del Belgrano Cargas.
Bueno, ahora me voy a referir a la vida de Eva Perón en Los Toldos
Eva nace un 7 de mayo de 1919, vivió en la localidad junto a su madre Juana Ibarguren y sus cuatro hermanos, Blanca Elisa, Juan y Herminda, el nacimiento se produce más precisamente en un rancho de  la estancia La Unión ubicada a unos 20 kilómetros del casco urbano, su partera fue Juana Guaiquil quién asistía permanentemente los nacimientos en la tribu de Coliqueo. Su padre fue Juan Duarte y fue bautizada en la vieja iglesia del Pilar como Eva María Ibarguren, su nombre de nacimiento, constituyéndose el acta de bautismo el único documento que certifica el hecho del origen toldense de la niña
Cuando digo único documento cobra vital importancia, ya que la historiografía oficial de los años del peronismo en el poder mencionan que Eva nació en Junín en 1922 bajo el nombre de Eva Duarte, ya que no sería bien visto al momento de su casamiento con Perón que figurara como hija natural, incluso fue arrancada la página del registro de nacimientos en un hecho posteriormente admitido como de necesidad y urgencia  teniendo en cuenta que significaba Eva en el mundo del General Perón.
La estancia La Unión pertenecía a un importante político conservador llamado Juan Malcom, éste tenía trato con Juan Duarte un acomodado personaje de Chivilcoy al que le arrienda la estancia.
Duarte tenía una familia oficial en Chivilcoy, estaba casado con Adela D'Huart y mantenía otra familia no oficial en La Unión con Juana Ibarguren y sus cinco hijos, manteniendo siempre en claro su estatus social de hombre de bien y relegando a un segundo plano su relación extramatrimonial y la descendencia de ésta.
Se cree que para 1920 el padre vuelve a Chivilcoy dejando sola a Doña Juana con sus cinco hijos, ellos se vienen para el pueblo viviendo de casa en casa hasta llegar a la definitiva, la que hoy guarda al museo sobre su paso por Los Toldos. Doña Juana cosía para afuera, Juancito trabajaba en un almacén y Elisa ingresó al Correo, gracias a los contactos políticos que tenía su madre. En 1926 muere en un accidente automovilístico Juan Duarte.
Evita y Erminda concurren a la escuela 1, comenzó el primer curso un año mas tarde de lo habitual y repitió segundo, la pobreza era una cuestión de todos los días y el estigma de ser hija natural la acompañó en cada momento dentro de un pueblo dominado por una ideología conservadora, "no era buena junta para los niños de bien". En la Razón de Mi Vida, el libro de 1951 que condensa su forma de pensar y sentir, hay fragmentos que podemos intuir revelan sus sentimientos en aquellos días de pobreza y discriminación.
"Desde que yo me acuerdo cada injusticia me hace doler el alma como si se me clavase algo en ella, de cada edad guardo algún recuerdo de alguna injusticia que me sublevó desgarrándome íntimamente, la limosna fue para mí un placer de los ricos, el placer desalmado de excitar el deseo de los pobres sin dejarlo nunca satisfecho. Y para eso, para que la limosna fuera aún más miserable inventaron la beneficencia y así añadieron al placer perverso de la limosna el placer de divertirse alegremente con el pretexto del hambre de los pobres. La limosna y la beneficencia son para mí ostentación de riqueza y de poder para humillar a los humildes".
Los recuerdos de la gente sobre ella hablan de una niña retraída, con pocos amigos producto que los padres no permitían que los otros chicos se acercaran a ella y su hermana, por lo de la madre, vió..., un fiel reflejo de una sociedad y una época en que muchas señoras de bien culpaban a la pobre criatura por las actitudes de muchos de sus maridos que poseían una doble vida en las sombras.
El el año 1930 la familia decide irse a vivir a Junín, con maletas y bolsones recorren por última vez las polvorientas calles de un pueblo que comenzaba a crecer gracias a la riqueza de sus campos aledaños, la parroquia, la plaza, la escuela, los juegos, los pocos amigos, todo va quedando atrás para nunca más volver.
Eva nunca más regresó a Los Toldos.
Eva, a la derecha de la imágen
En la charla ocasional con distintas personas se nota presente la antinomia, esa característica tan argenta del blanco o negro, las frases elogiosas son de público conocimiento, no solo sobre la figura de Eva, si no también sobre el gobierno actual y el peronismo en general, las ofensivas son irreproducibles, ofensivas, burdas y denotan odio, resentimiento, impotencia, en verdad no vale la pena consumir caracteres para volcar tales palabras necias producto del blanco o negro, con la imposibilidad de valorar todo lo bueno que se hizo y criticar con fundamento y propuesta lo corregible, el odio imbeciliza, ciega, destruye, lo vivimos todos los días y pareciera que será una carga a sobrellevar por los siglos de los siglos.


Indudablemente muchas de las posiciones y posturas que mantuvo Eva durante sus años políticos estuvieron marcados por esos primeros años de pobreza y frustraciones, ese dolor, ese resentimiento legítimo se manifestaron en dichos y actitudes que la clase dominante nunca aceptará porque nunca tuvo los padecimientos que sufrió de niña Eva, su familia materna y todos aquellos conocidos, como la tribu de Coliqueo allá en los albores de su vida.



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