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jueves, 28 de agosto de 2014

Quirno Costa, Buenos Aires, Argentina

Exactamente 12 kilómetros de mala tierra separan Quirno Costa del cruce con la provincial 65.
El pueblo es casi inexistente, tanto es así que pasamos por delante de él sin darnos cuenta que lo estábamos haciendo. En un momento llegamos al final del camino y no había rastros del mismo, volvimos y ahora con una mirada mas fina ubicamos la estación y dos casas desperdigadas que resultaron ser el núcleo puebleril.
Al igual que Zavalía, Quirno se ubica sobre el antiguo ramal del FCO, Suipacha-Bayauca, hoy sin actividad alguna. La estación data del 1911, actualmente las vías están a cargo de Trenes Argentinos Cargas y Logística, pero como relaté antes no circula ningún tipo de formación por sus vías tapadas.
La denominación del pueblo se debe a Norberto Quirno Costa, escritor y estadista argentino. Fue diputado, ministro y vicepresidente durante el período presidencial de Roca (1898-1904).
El edificio está completamente abandonado, la vegetación se ha apoderado del sector de vías, lo sorprendente es el excelente estado de los nomencladores, señal que el aislamiento es tan grande que ni la rapiña merodea por el lugar. 
Pastos crecidos, yuyales crecidos y sin control, un auto abandonado, restos de una ocupación no muy lejana, un lugar anónimo, sin tiempo, una antigua parada de máquinas que nunca terminó de consolidarse como pueblo o si alguna vez lo hizo, quizás allá por los cuarenta, cuando el interior estaba poblado y con vida por delante, ahora ni siquiera hay datos vivientes que hicieran posible respaldar tal aseveración. 
Hasta el camino está borrando huellas
Un viejo corral se ubica sobre uno de los laterales del cuadro de la estación, todo está vacío, todo está en silencio. Dejo Quirno Costa, o lo que queda de él, si es que alguna vez fue, pienso que la eterna disquisición entre el ser y la nada cobra cuerpo en parajes como éste.
Voy rumbo a Junín, luego rumbo a casa, la semana próxima quizás siga la historia.


4 comentarios:

  1. Increíbles estos lugares a los que accedés, vaya a saber cómo hacés la selección, pero realmente es sorprendente. Uno se plantea que, mientras estamos aquí, en la gran ciudad, sumidos en el caos y el bullicio cotidiano, estos muros van siendo fagocitados por la natura, junto con sus historias, hasta mezclarse en un único paisaje que, de no ser por estas apariciones tuyas, transcurriría hasta su dilución en nuestra total ignorancia. Felicitaciones, gran trabajo, como siempre. Un gran abrazo, Rodo.

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  2. Nunca pensé que a mí, un amante confeso de las montañas muy altas, la pampa ondulada me hubiera despertado una pasión tan profunda. Constantemente estoy armando recorridos mentales, vinculando retazos de caminos polvorientos con estaciones, puentes y puntitos apagados como soles negros en un mapa tan complejo como lo es el de Buenos Aires.
    Un eterno gracias y el viaje continúa.

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  3. Muy buenas las fotos y la historia . Hoy estuve en Quirno costa y la vegetacion se apropio de la estacion .

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    1. Seguramente, cuando a nadie le interesa el mantenimiento de un lugar la naturaleza se lo apropia.
      Muchas gracias y un fuerte abrazo!!!

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