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jueves, 17 de abril de 2014

Theobald, Santa Fe, Argentina

Tenía que aprovechar la oportunidad, estaba cerca, el clima acompañaba, las ganas abundaban, así que en vez de volver directo para casa, decidí torcer camino y llegarme hasta San Nicolás para recorrer dos pueblos fronterizos, uno perteneciente a Santa Fe y el otro a Buenos Aires.
El asentamiento nace en 1886 cuando se habilita el tramo de vías entre Baradero y Rosario y se establece el apeadero kilómetro 248, después estación Theobald, en honor a un integrante del directorio de los ferrocarriles ingleses.
La vida del pueblo transcurre en 10 manzanas que se disponen a un costado de su avenida-acceso-paseo. En esas diez manzanas sucede todo, todo lo que puede ocurrir con ese puñado de personas, la mayoría gente de campo, trabajadores de las grandes fábricas de los alrededores y autoexiliados que huyen de las guerras cotidianas que se suceden sin control en las grandes urbes. Cierto es también que lejos está la población de alcanzar la cifra de 1600 habitantes que colmaban el caserío hace noventa años, tampoco sus ocupantes actuales claman por una mayor población, quieren vivir con la tranquila calma que acompaña sus días.
Las vías frente a la estación son vías con vida, concesionadas al NCA, esperan por el tren rápido que según se espera unirá Retiro con Rosario durante el 2015. El edificio en cambio será una construcción más a la vera de las vías rápidas ya que nada indica que los nuevos trenes se detengan en Theobald, mientras tanto sus paredes sirven para que algunos descarguen su furia, imaginación o tontería escribiendo sobre ella toda clase de palabras y pensamientos.
Sobre la avenida un nuevo e importante monumento espera los retoques finales para ser el último de los orgullos que distinguen a los habitantes del pueblo, mas allá la pileta municipal duerme esperando que vuelva nuevamente el calor y los vecinos aguardan sin desesperar que alguna vez llegue el asfalto a la ruta 10S, camino que los comunica con la provincial 21 y de allí a Villa Constitución, San Nicolás y el resto del mundo.
Vuelvo hacia el parador de colectivos, ahora el próximo destino tiene historia y un par de destacados, mañana de límites, de fronteras invisibles, de filos, de abismos, todo bajo el imperio del río distantemente cercano y el mar de la soja.

2 comentarios:

  1. Theobald fue parte de mi infancia y hoy queriendo festejas "los 90 de mi padre" elegímos el Club de Theobald para reunir a los familiares y los afectos. Cuantos recuerdo vienen a mi mente...la escuela, el almacén, el bar de "Pichon" hincha del ROJO como Yo..., los amigos y compañeros.. los partidos de los Domingos... los torneos nocturnos...

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