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domingo, 12 de abril de 2015

Fortín Acha, Buenos Aires, Argentina

Punto de partida para una nueva travesía, en esta oportunidad recorriendo ciudades, pueblos y desolados parajes de los partidos de Leandro N. Alem y Junín en la Provincia de Buenos Aires, más una breve incursión por Santa Fe, para capturar una puesta de sol sobre La Picasa.
El órden de las entradas no guarda un estricto correlato con la cronología del viaje, estará ordenado por ramal ferroviario para guardar simetría con el blog de trenes.
La primera parada corresponde al pequeño pueblo de Fortín Acha. Llegar hasta él significa someterse a la tortura vial de transitar 14 kilómetros por la prácticamente intransitable provincial 50 que une Lincoln con General Arenales, luego se dobla a la izquierda y se recorren 11 kilómetros más por un camino de tierra destruído por la acción de las lluvias y los transportes pesados que han formado huellones que harían desaparecer a un Panzer dentro de ellas, sin dudad las redes viales de Buenos Aires y Santa Fe son dos grandes asignaturas pendientes para sus gobiernos mientras no volvamos a reactivar al ferrocarril de carga.

Para comenzar hechémosle un vistazo a la historia extraída de las investigaciones de Don Raúl O. Crasso.
Entre los años 1822 y 1828, el Teniente de Húsares Mariano de Acha alcanza el grado de Comandante gracias a sus servicios prestados en la frontera oeste desde la Guardia de Salto bajo el mando del coronel alemán Federico Rauch, contratado por el Gobernador Martín Rodríguez para pelear contra los originarios que asolaban los incipientes núcleos poblacionales
En sus avances sobre el "desierto" desde su base en Salto estableció un pequeño puesto militar en un médano localizado a cinco kilómetros de donde hoy se ubica el casco urbano de Acha. Al mismo se le impuso el nombre de Fortín del Médano de Acha y siendo comandante de tal emplazamiento colaboró en la fundación de Fuerte Federación, actual Junín a finales de 1827.
Las fronteras siguen avanzando hacia el oeste, los militares siguen matando originarios, los originarios siguen defendiendo sus territorios y los caminos nunca llegaron al pequeño fortín, así que el mismo queda abandonado sin haberse consolidado núcleo poblacional alguno en sus inmediaciones.
La tierra se transforma en grandes estancias, la Fortín Acha, La Igualdad de José León Suárez y para el 1909 comienza el tendido del ramal ferroviario Pergamino-Vedia perteneciente a la Compagnie Générale de Chemins de Fer dans la Province de Buenos Aires (CGBA), compañía franco-belga íntimamente ligada a los negocios cerealeros de Bunge & Born, tanto que un miembro del directorio de la misma, el belga Casimiro de Bruyn es accionista de la Compagnie y dueño de los campos en donde se asentará la futura estación De Bruyn.
El ferrocarril comienza a prestar servicios el 1 de diciembre de 1910 y en torno al edificio ya se comenzó a conformar un caserío disperso que se terminará consolidando en 1929 cuando Don Olimpio Curti hace un fraccionamiento en sus tierras para dar orígen al futuro pueblo de De Bruyn.
Pueblo y estación comparten el nombre del primer donante de tierras miembro de los directorios de la Bunge y la Compagnie hasta 1943, cuando la llamada revolución del 43 comandada por los militares Rawson, Ramírez y Farrell le imponen el nombre originario de Fortín Acha.
Las colonias de agricultores arrendatarios dieron vida a la población favorecida por tierras muy fértiles, pero esta bendición de la naturaleza generó conductas irracionales en muchos terratenientes, tal es el caso de una sociedad anónima ganadera que comenzó a comprar lote tras lote hasta llegar al centro del casco urbano, procediendo a demoler todo lo allí construído, viviendas, edificios de comercio, el cine, la carnicería y hasta la cancha de pelota para plantar cereal, el hecho ocurrió en 1942 y obligó a una modificación de la traza del pueblo reconstruyendo parte de lo destruído por la extrema codicia de un terrateniente.


A decir verdad mientras iba circulando por la mala tierra del camino de ingreso pensaba que me iba a topar con un pueblo fantasma producto del aislamiento que significa haber perdido el ferrocarril en 1977 y no contar con una rápida salida a una ruta pavimentada que lo comunique ante cualquier emergencia con un centro importante como Vedia, pero no, Fortín Acha vive, allí funciona la escuela 20 José León Suárez, la Sala de Primeros Auxilios que hace también de farmacia, la capilla Nuestra Señora del Luján, el destacamento policial, el Club Unión y un recientemente inaugurado complejo recreacional y deportivo con pileta e instalaciones que excede a la pequeña escala del pueblo que entre sus faltas, carece de asfalto.
El camino guarda unas cuantas sorpresas como pequeñas lagunas, frondosas arboledas, escultóricos árboles, pequeñas paradas antes de llegar a la Laguna San Bartolo que merecerá una entrada propia.

La foto engaña, éste sector parece un tramo de la Autobahn







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