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sábado, 28 de marzo de 2015

Bragado, tierra de leyenda y tradición, Buenos Aires, Argentina

Tras el nombre de la ciudad yace una leyenda épica muy interesante que cualquier nativo de la localidad está dispuesto a contar con pasión.
Su orígen se remonta al siglo XVIII, por aquel entonces un potro salvaje de vistoso e inusual pelaje iba a saciar su sed en las aguas de la gran laguna, el mismo tenía una braga blanca bajo el vientre y era pieza codiciada por originarios y conquistadores del desierto que en vano trataban una y otra vez atraparlo para domar su furia y bravía. Se cuenta entonces que un día un grupo de lugareños lo esperó acorralándolo junto a la barranca, y cunado ya estaban seguros que por fin lo harían prisionero, el potro se precipitó desde lo alto prefiriendo morir a verse cautivo del hombre. Un frío de muerte congeló las gargantas de la gauchada, paralizando sus movimientos, al recobrarse un paisano exclamó. "Potro Bragado, como nosotros preferís la muerte antes de perder tu libertad; desde ahora esta laguna llevará tu nombre".

Los primeros originarios registrados que recorrían las tierras de la zona fueron los Querandíes allá por el siglo XVI, luego llegarían desde el sur de Chile los Puelches, que junto con los Pampas, Mapuches y Ranqueles conformarían las etnias afincadas en la región.
Con este orígen las tribus de Melinao y Coñequir se asentaron en La Barrancosa, próxima a la actual Bragado en 1846. En 1782 y 1791, mediante sendos tratados de paz entre las autoridades del Virreynato y los originarios de la zona se establece como frontera al Río Salado.
Después de la independencia y con el objetivo de una defensa contra quienes veían amenazados sus territorios al Oeste del Salado, se estableció en 1846 un puesto militar junto a la Laguna del Bragado Grande.
El 5 de mayo de 1846 el Sargento Mayor Eugenio del Busto  fundó el cantón militar al que denominó Santa Rosa del Bragado. El 17 de octubre de 1851 se crea el partido adoptando la denominación actual tanto para el mismo como para la ciudad capital.
En 1877 el FCO extiende sus rieles llegando a la novel localidad y para la década del noventa la otrora compañía estatal, ahora en manos británicas extiende sus vías hasta Lincoln, Villegas, Realicó y Colonia Alvear. En 1904 desavenencias entre los propietarios de las tierras y la empresa ferroviaria impidieron que en la localidad se establecieran los talleres ferroviarios de la línea, ubicándose en tierras cedidas para tales efectos por el entonces Presidente Manuel Quintana al E de Bragado, conformando así el asentamiento de Mecha y Mechita.
Hoy la actividad se concentra en torno a la agricultura, la ganadería y la industria, contando en su periferia a la importante acería Acer Brag.




Existen en el área central de la ciudad varios puntos de interés, la iglesia Santa Rosa, la plaza con sus pergolados, el Complejo Cultural Constantino, el Museo Histórico Municipal, pero sin dudas el principal atractivo se corporiza en el Parque Lacunario General San Martín, 320 hectáreas recostadas sobre la Laguna de Bragado, dotado de todo lo necesario para pasar más de una jornada dedicada al descanso, la pesca, la contemplación de flora y fauna, los deportes y el entretenimiento.

Un extenso paseo de casi 5 kilómetros de longitud comunica la plaza principal con la presa reguladora sobre la laguna y el Canal Cafiero, sitio preferido de pescadores de todas las modalidades.







El regreso desde la presa hasta el Hotel del Parque fue una experiencia cargada de momentos, bajo una sobrecogedora puesta de sol.
Cabe la reflexión sobre como la gente utiliza estos espacios con total libertad y seguridad, lejos de la fundada paranoia que asola a quienes vivimos en ciudades conflictivas, aquí se vive con total naturalidad el paseo después de la jornada laboral, en solitario, en grupos, con bicicleta, patines, corriendo, todo es posible cuando no hay temores ni riesgos ciertos.
Bragado es una muy buena opción de turismo, historia, la riqueza de la Fiesta del Caballo, el ser parte de la legendaria Doble Bragado, buena pesca y mucha paz son hechos posibles.



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