Viajes por pueblos perdidos, olvidados, polvorientos, sitios que se han borrado de los mapas oficiales, pero que guardan secretos y bellezas para quién se asome a ellos.
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martes, 8 de noviembre de 2011
lunes, 7 de noviembre de 2011
Después del agua, más agua, Villa Epecuén, Buenos Aires, Argentina
Estribillo de los Caballeros de la Quema, que parecería inspirado en la villa y su presente, un agua que seguramente se retirará del todo y dejará al desnudo a la que fué, para quién quiera verla, sentirla y pensarla, la historia dirá si ante la bajante algo se hace con ella, si se preserva como un monumento al como no se debe actuar, o se reconstruye como se debe, pensando en los ciclos de la Tierra Madre
domingo, 6 de noviembre de 2011
Algunos edificios (lo que queda de ellos), Villa Epecuén, Buenos Aires, Argentina
Algunas fachadas que vislumbran sus pasados, un hotel de ladrillos que resistió, posibilitando a la imaginación reconstruírlo en su momento de esplendor, ventanas, puertas, la estructura de la vieja usina volcada como si fuera una maqueta de cartón, y un cartel que indica una calle a la que nadie vá, en la que nadie vive, un cartel que por muchos años será mudo testigo de una tragedia evitable
sábado, 5 de noviembre de 2011
jueves, 3 de noviembre de 2011
Objetos perdidos, Villa Epecuén, Buenos Aires, Argentina
Bañaderas, lavabos, inodoros, un auto, juguetes, botellas, paredes azulejadas, tocadiscos, carteles, bancos de plaza, mesas de jardín, camas oxidadas, objetos reconocibles que resistieron la tumba de agua y el vandalismo, naturaleza y cultura empeñados en borrar toda huella de este castigado pueblo.
Trepar por sobre la pila de escombros como un antropólogo urbano en busca de rastros de una civilización desaparecida por la ineficacia, la ambición, la incredulidad y las fuerzas naturales que actúan implacablemente sobre las necedades culturales.
Trepar por sobre la pila de escombros como un antropólogo urbano en busca de rastros de una civilización desaparecida por la ineficacia, la ambición, la incredulidad y las fuerzas naturales que actúan implacablemente sobre las necedades culturales.
Tres momentos, Villa Epecuén, Buenos Aires, Argentina
La Villa en 1984, la inundación de 1985 y lo que el agua devolvió luego de 26 años, no hay nada en pié que no haya sido afectado, el exceso de sal actuó como agente corrosivo del hierro en las estructuras de hormigón, las cuales no pudieron soportar la presión del agua, en algunos casos más de quince metros, y se derrmbaron cayendo como en un fusilamiento, sobre sus bases.
martes, 1 de noviembre de 2011
Epecuén, un video para entender de que se trata
Un excelente video que ayuda a comprender la dimensión de la cuestión Epecuén, un agradecimiento a quienes llevaron a cabo tal emprendimiento con un registro documental y mucho sentimiento.
Un agradecimiento especial para Claudia que me pasó la data de tan significante material.
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