Vistas de página en total

jueves, 2 de abril de 2015

Morse, Buenos Aires, Argentina

La última localidad que visité antes de emprender la vuelta fue Morse, la misma se ubica en el Partido de Junín con acceso pavimentado desde la provincial 65. La ciudad es la segunda más poblada de todo el Partido con 563 habitantes, pese a haber sufrido una pérdida del 50 % de la población desde el anterior censo de 2001.
Morse se ubica sobre el kilómetro 251 del ramal del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (BAP), Chacabuco-Mayor Orellano (Germanía), inaugurado en enero de 1909. Su poblamiento inicial data de 1860, pero recién el 8 de mayo de 1910 la firma Brachet y Mancho remató los primeros solares, propiedad del Dr. José Bártiz.
Hasta 1925 año en que se inaugura un servicio de autos y galeras, el tren fue el único medio de transporte público, luego en 1937 se suma a la oferta un servicio de colectivos.
En el año 1915 se instala el destacamento policial, en el 25 llega la primera línea telefónica, en el 31 se funda la Sociedad de Fomento y en 1940 la Biblioteca Pública Juan Bautista Alberdi.
Hoy posee además cooperativa eléctrica, jardín de infantes, escuela primaria y colegio secundario, pero hasta 2010 por ejemplo no contaba con médico residente ni centro de salud propio, tampoco funcionaba en la localidad farmacia alguna.

El BAP le impone el nombre de Morse a su estación en honor a Samuel Morse, inventor de las telecomunicaciones modernas.



La capilla Nuestra Señora de las Flores fue construída también sobre terrenos donados por José Bártiz. Su inauguración se produce en 1953.
Otra particularidad de Morse es que todas sus calles llevan nombres de plantas y flores, y sobre esas calles cada año se lleva adelante la Fiesta Nacional del Cosechero.



Frente a al Plaza José Bártiz se ubica un predio municipal que alberga un museo a cielo abierto, hay buen y abundante material expuesto, pero el hecho de estar cerrado me imposibilitó recorrer y fotografiar en detalle los viejos implementos agrícolas allí presentados.
Sigo viaje hasta Junín con la idea de la vuelta a casa, pero sobre la marcha cambio de planes y acorto el recorrido hasta Pergamino, allí me esperan unas cuantas tomas urbanas y la recorrida por dos pueblos cercanos que nunca antes había visitado.


Villa Ortíz (Estación Coronel Mom), Buenos Aires, Argentina

Coronel Mom marca el final del recorrido siguiendo la ex vía del Buenos Aires Western Railway Limited.
El asentamiento ubicado en Partido de Alberti es la segunda localidad más poblada del distrito con 815 habitantes según el último censo de 2010. Un camino pavimentado desde 1987 lo vincula con la capital, hecho que frenó el éxodo que se habría producido cuando la localidad se quedó sin su tren.
El ferrocarril llegó a Mom el 5 de diciembre de 1907, cuando el FCO tendió los rieles del ramal Suipacha-Bayauca. Estación y pueblo se asentaron en tierras de Alberto Ortíz, por ello al mismo también se lo conoce con el nombre de Villa Ortíz. El nombre de Coronel Mom elegido para identificar a la estación proviene de Pedro Mom, marino francés que integró la primera escuadrilla del gobierno patrio. Embarcado a bordo de la goleta Invencible participó del combate de San Nicolás en marzo de 1811.

La estación se ubica fuera del éjido urbano, hecho que representa una particularidad. La localidad cuenta con una buena cantidad de servicios como cooperativa eléctrica, cooperativa de agua potable, jardín de infantes, escuela primaria, colegio secundario, club y centro de salud con posibilidad de internación.





Mucho hay por ver en Coronel Mom, todavía quedan en pié viejos edificios en ochava, están reciclando la que fuera casa del primer médico para convertirla en museo, lástima como siempre ocurre ya era hora de volver, la jornada había sido larga y todavía quedaba para la tarde la visita a un último pueblo camino a Junín.
Para finalizar entramos desde Coronel Seguí a Villa María aquel pueblo primigenio que se fue despoblando hasta convertirse en fantasmal.




martes, 31 de marzo de 2015

Coronel Seguí, Buenos Aires, Argentina

La tierra del camino que corre paralelo a las vías del FCO me deposita en un pequeño pueblo del Partido de Alberti denominado Coronel Seguí.
El relato histórico nos dice que el 5 de diciembre de 1907 el The Buenos Aires Western Railway Limited habilita al tráfico la estación Coronel Francisco Seguí para su ramal Suipacha-Bayauca.
Originariamente la misma se ubicaba en el cuartel V del Partido de Chacabuco, pero en el año 1910 pasa a formar parte de Alberti, según la ley de creación de éste último, promulgada el 10 de junio de 1910.
La zona contigua a la parada se denominaba El Paraíso en alusión a la estancia de Don Nepomuceno Tererro, propietario de una extensa fracción de tierras que desde el Río Salado se adentraba en el Partido de Chivilcoy. A partir del 1866 esta porción de tierra pampeana comenzó a fraccionarse, adquiriendo parte de la misma Don Thomas Elliff, un irlandés que sería el propietario de las tierras en donde se asentó la estación del FCO.
Italianos, irlandeses, portugueses, españoles, uruguayos y criollos serán los primeros habitantes de un núcleo poblacional formado en torno a la parada ferroviaria. El loteo que determinará el trazado del futuro pueblo fue posterior al establecimiento de los primeros pobladores, ese hecho determinará que su actual trazado no corresponda a la forma de damero planificado que presentan otras poblaciones cercanas como Coronel Mom o la mismísima Villa María, núcleo habitacional primigenio que devino en fantasmal al no ser favorecido con el paso del ferrocarril.




Recorrer el pequeño asentamiento pampeano de 146 habitantes resultó ser una circunstancia muy motivante, el encuentro con la Capilla del Santo Cristo escondida detrás de los sembrados, las callecitas de eterna sombra, las casas en ochava, la textura del ladrillo, las publicidades del recuerdo y esos silencios centenarios interrumpidos por algún saludo con algún vecino, siempre a paso deliberadamente lento por los suelos de antaño.






El 10 de mayo de 1910 Doña Herminia Herrera de Lagrotte inaugura el ciclo lectivo de la recientemente creada escuela 26, ofreciendo unas sentidas palabras a Emilia, Anatilde, Gregoria y Leontina, las cuatro alumnas inscritas. El edificio que constaba de una sola aula fue trasladado a una casa próxima a las vías del ferrocarril hasta 1949, año en que se construyó una edificación acorde a las necesidades de una población creciente. Hoy dicho edificio alberga a la escuela 23 Vicente Barbieri.
Coronel Seguí cuanta con sala de primeros auxilios, dos firmas cerealeras, cooperativa eléctrica, servicio de agua corriente, biblioteca pública, Internet, el club Independiente y un sentido reclamo en pos del pavimento que nunca llega.


El viaje continúa por el maltrecho camino de tierra en la búsqueda del último pueblo del recorrido, todavía hoy en la distancia temporal me vuelven recurrentemente las imágenes del placer que significó caminar bajo esas sombras sobre esas históricas veredas a paso deliberadamente lento.